La publicidad de una conocida marca de coches hablaba, hace años, de los JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) y este parece ser, también, el perfil que más se ajusta a los interesados en adquirir una vivienda actualmente: potenciales compradores de entre 25 y 35 años con un mayor presupuesto –de entre 150.000 y 300.000 euros- y más solventes que en años anteriores.

Esta es la principal conclusión que se obtiene del informe El perfil del comprador de vivienda, realizado por Planner Exhibitions, empresa organizadora de las ferias SIMA, en colaboración con ST (Sociedad de Tasación). En él se analizan los comportamientos y expectativas de los potenciales compradores que visitan la feria, tomando como referencia las encuestas realizadas desde 2008.

Así, se observa que la cuota de compradores de entre 25 y 35 años se mantiene estable desde 2011 en torno al 40% -en años anteriores este perfil supuso una media del 62% de visitantes en el SIMA-. Mientras, los compradores de entre 36 y 45 años suben casi siete puntos porcentuales con respecto a 2015 (36%). Una cifra que, por otra parte, se alza idéntica a los puntos que descienden los visitantes de más de 45 años (22,2%).

Respecto a las motivaciones para adquirir una vivienda, se sigue manteniendo el hecho de querer “cambiar un alquiler por una propiedad”, seguida de “mejorar la vivienda actual”. La razón que ya no esgrimen los jóvenes es “formar un nuevo hogar”, que ha descendido más de cinco puntos porcentuales respecto al periodo 2008-2010, cuando se alzaba como el motivo principal.

Prisa por comprar

Por otra parte, el informe confirma que los plazos de decisión de compra se acortan progresivamente hasta el punto de que cuatro de cada cinco visitantes manifiesta su intención de comprar en el plazo máximo de un año, lo que supone el dato más alto de la serie histórica. Para el director general de Planner Exhibitions, Eloy Bohúa, el origen de este comportamiento está, presumiblemente, en “el alza de precios que vienen reflejando los principales indicadores”.

Esta subida de precios ha influido también en los presupuestos de compra, que han aumentado con respecto a los años anteriores. Así, ha aumentado en más de cuatro puntos porcentuales el número de compradores que disponen de más de 300.000 euros para adquirir una vivienda –suponen más del 27% del total-. Aunque el importe mayoritario sigue siendo entre 150.000 y 300.000 euros, que supone casi un 53%. Según continúa Bohúa, este hecho confirma que se tiene “una visión más realista y mejor formada de los precios actuales”.

Aumenta el importe de las financiaciones

Sin embargo, otra de las consecuencias de esta recuperación en los precios es que cada vez son menos compradores los que pueden asumir la totalidad de la compra –es decir, que no requieren financiación- y aumenta la cifra de los que necesitan más del 80% de la financiación (25,1% frente al 16,2% del año pasado). Aunque este hecho no parece minar la confianza de los compradores ya que el 43,5% considera que tiene "muchas posibilidades" de obtener financiación, frente al 13,4% que cree que tiene "pocas o ninguna".

De hecho, para Bohúa, esta circunstancia confirma una recuperación general de la confianza y un mayor interés por normalizar el mercado ya que “se están afrontando financiaciones más sostenibles que en el pasado".

Respecto a la concesión de hipotecas, y tal y como indica el director general de ST (Sociedad de Tasación), Juan Fernández-Aceytuno, actualmente “el número de hipotecas es inferior al de transacciones, lo que indica que el mercado no está sobrecalentado ni hay riesgo de actuación”. La tendencia a la igualación supondrá, según continúa, “la creación del mercado estable al que seguramente llegaremos tras el cambio de ciclo que estamos experimentando”.